Burbuja en peligro

Cuando muchos aguardábamos el 4 de noviembre para el inicio de la Liga Nacional, oficialmente no esta definida la fecha del comienzo. Por estas horas se espera que funcionarios del Gobierno Nacional autoricen la competencia en la “burbuja” de Capital Federal, pero casi en simultaneo cayó como un baldazo de agua fría el conflicto con los árbitros que hace peligrar el arranque.

Horas decisivas para saber si finalmente se producirá la vuelta oficial del basquetbol en el país, pero hay dos cuestiones fundamentales que por el momento ponen un gran manto de duda. El primero es la demorada autorización del Gobierno para la realización de la “burbuja” en la Capital Federal y el otro conflicto más complejo es con los árbitros. En septiembre se anunció la firma del Convenio Colectivo de Trabajo entre SARCOTEBA y la Asociación de Clubes, el cual aún no ha sido homologado por el Ministerio de Trabajo. Pero la discusión en este caso pasa por la negativa de la Asociación de Clubes para abonar a los árbitros que no participen de la “burbuja” el salario mínimo asegurado por este nuevo convenio.

De esta manera la AdC y Borro atraviesan horas decisivas, porque gestiona contra reloj que tanto el Jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, como el Ministro de Salud, Gines González García, y el Ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, estampen la firma autorizando la “burbuja” en Capital Federal donde ya se encuentra la mayoría de los clubes. Pero la mayor atención pasa por intentar destrabar un conflicto que podría ir escalando en virtud de lo manifestado por Cristian Díaz, secretario general de SARCOTEBA, a Basquet Plus donde detalla situaciones de un problema que complica la tan ansiada vuelta del basquetbol. En caso que la AdC para garantizar la realización de la competencia busque reemplazar los árbitros de SARCOTEBA con los alineados al SAADRA, que de hecho es el gremio con el que se firmó el Convenio Colectivo aún vigente, podría generarse un conflicto de mayor escala donde en algún caso podría terminar incluso en reclamos judiciales como lo realizados recientemente por algunos árbitros de dilatada trayectoria.

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